Hay muchas razones para considerar el potencial de la alfabetidad visual. Algunas vienen dictadas por las propias limitaciones de la alfabetidad verbal. La lectura y la escritura, así como su relación con la educación, siguen siendo un lujo de las naciones más ricas y tecnológicamente más desarrolladas del mundo.
Para el analfabeto, el lenguaje hablado, la imagen y el símbolo siguen siendo los medios principales de comunicación, y de ellos sólo el visual puede preservarse en la práctica. En estas circunstancias, el comunicador visual adquiere gran importancia. Esto es hoy tan cierto como lo ha sido en cualquier momento anterior de la historia. Durante la Edad Media y el Renacimiento, el artista servia a la Iglesia de propagandista vital. En las vidrieras, las estatuas, las tallas, los frescos, las pinturas, las ilustraciones de manuscritos, transmitía el Mundo en forma visual a un publico que, gracias a sus esfuerzos, veía las historias bíblicas de una forma palpable.
En realidad, el comunicador visual ha servido igualmente al emperador y al comisario político. El realismo socialista de la revolución rusa ponía de manifiesto algunos hechos de a comunicación visual a un público analfabeto y probablemente nada complicado. En películas como Diez días que conmovieron al mundo o El acorazado Potemkin, Eisenstein utilizaba trozos de noticiario cinematográfico, pero en sus materiales originales se ajustaba a técnicas documentales que perseguían la autenticidad y estaban destinadas a persuadir y convencer al público de que era un testigo visual de la historia. Los rusos siguieron la misma técnica del superrealismo en la ilustración, la pintura y el diseño, y con el mismo fin. Ambos casos responden al hecho de que ta comunicación pictórica dirigida a grupos de baja cultura debe ser sencilla y realista si quiere resultar eficaz. Las sutilezas y la sofisticación suelen ser contraproducentes. Es preciso buscar un equilibrio afinado: ni las simplificaciones excesivas que prescinden de detalles importantes, ni la complejidad que introduzca detalles innecesarios ampliarán o reforzarán la comprensión.
El realismo simplificado fue utilizado también de una forma deslumbrante por los artistas mejicanos, Siqueiros, Orozco, Rivera, para transmitir el mensaje de revolución social de su gobierno. Ellos, y muchos otros artistas, resucitaron la pintura al fresco y la utilizaron para decorar los muros de las ciudades provincianas con pintura, cuyo propósito fundamental era la propaganda política. El uso de medios visuales con fines educativos se ha aplicado también a la campana de control demográfico en la India; a la identificación de partidos políticos en todo el mundo; y al adoctrinamiento político en Cuba. No hay quien discuta la eficacia de la comunicación visual en las poblaciones analfabetas.
Pero las implicaciones del carácter universal de la información visual no se agotan en su uso como sustituto de la información verbal. Estos dos tipos de información no entran en conflicto. Cada uno tiene capacidades especificas, pese a lo cual el modo visual no ha sido plenamente aprovechado. La comprensión visual es un medio natural que no necesita aprenderse sino sólo refinarse mediante la alfabetidad visual. Lo que vemos no es, como en el lenguaje, un sucedáneo que haya de transferirse de un estado a otro. En términos perceptivos, una manzana es lo mismo para un americano que para un francés, aunque el primero la llame “apple” y el segundo “pomme”. Sin embargo, al igual que en el lenguaje, la comunicación visual efectiva debe evitar la ambigüedad de las claves visuales y procurar expresar las ideas de la manera más simple y directa. Las dificultades interculturales sólo surgen en la comunicación visual cuando se recurre a una sofisticación excesiva y al uso de un simbolismo complejo.
Han sido muchos los intentos de desarrollar sistemas que refuercen la alfabetidad visual universal. Uno de ellos es la replica visual del diccionario y usa imágenes diagramáticas extraordinariamente sencillas, en lugar de palabras, como un intento de llegar a una conformidad de los datos visuales. Este sistema pictográfico se denomina ISOTYPE, contracción de su nombre completo: International System of Typographic Picture Education.
La recopilación consiste en una abundante serie de dibujos parecidos a los de las viñetas que representan objetos familiares y están pensados para que se les identifique al primer vistazo, realzando los rasgos más importantes de lo representado. No obstante, ni este sistema ni otros parecidos han alcanzado un uso amplío. Su importancia para los computadores visuales, como forma avanzada de lenguaje internacional de signos, pertenece todavía al futuro.
El dibujante parisino Jean Effel ha intentado desarrollar otro tipo de sistema de comunicación visual universal, una especie de "esperanto" visual que ideó para aprovechar los múltiples sistemas simbólicos que ya se utilizan hoy en el mundo. Pondremos un ejemplo para ilustrar lo que pretende conseguir y las posibilidades de tal sistema. Veamos si el lector es capaz de leerlo visualmente.
Este mensaje está tornado del Hamlet, de Shakespeare, y es nada menos que el “To be or not to be, that is the question”.
El problema fundamental del sistema de Effel, en cuanto alternativa del ISOTYPE, es que se trata simplemente de una versión nueva de todos los lenguajes basados en símbolos iconográficos o abstractos. Todas sus claves visuales son sustitutos y es preciso traducirlas para obtener su significado. En otras palabras, Effel lo que hace en realidad es inventar otro lenguaje que ignora la cualidad específica de la información visual, que es su evidencia espontánea. Esta cualidad, esta aprehensión directa de la información visual, es la que añade una dimensión más a la deseabilidad de los datos visuales como medios de comunicación: su extraordinaria capacidad para expresar numerosos fragmentos de información a la vez, instantáneamente.
Mediante la expresión visual somos capaces de estructurar una formulación directa; mediante la percepción visual experimentamos una interpretación directa de lo que estamos viendo. Todas las unidades individuales de los estímulos visuales actúan unas sobre otras, creando un mosaico de fuerzas cargadas de significado, pero de un significado especial, específico de la alfabetidad visual, de un significado que puede absorberse directamente casi sin esfuerzo en comparación con la lenta descodificación del lenguaje. La inteligencia visual transmite información a unas velocidades asombrosas y, si los datos están claramente estructurados y formulados, no sólo es más fácil de absorber sino también más fácil de retener y de utilizar referencialmente.
El medio visual más directo, aunque más informal, es aquel en el que participamos todos consciente o inconscientemente mediante la expresión facial o el gesto corporal. Un sabor amargo provocara la misma reacción en todo el mundo, una distorsión de los músculos faciales. Si a esa misma expresión le añadimos el temor, comunicaremos la sensación de dolor. La burla, la sonrisa, la inclinación de cabeza son variantes expresivas de significado universal que pasan por encima de las fronteras nacionales, y de las barreras entre las culturas y los lenguajes distintos.
Los italianos cuentan con un rico lenguaje de imprecaciones que expresan acompañadas de llamativas expresiones y gestos faciales. Lo mismo ocurre con otros grupos étnicos. Aunque se inventó en Norteamérica, casi todos los habitantes del planeta reconocen que el puño cerrado con el pulgar indicando una dirección es una petición de subir a un coche. El puño completamente cerrado con el brazo en alto es un símbolo de la unidad comunista. La manó abierta con la palma boca abajo y el brazo formando un determinado ángulo con el cuerpo es el saludo fascista tomado de las antiguas legiones romanas por los fascistas italianos y adoptado posteriormente por los nazis de Hitler.
Todos estos ejemplos están relacionados con un lenguaje comunicativo sencillo y básico que utilizan los hombres y hasta los animales (todos nosotros sabemos lo que un perro quiere decir cuando agita su cola) para comunicarse visualmente. Los ademanes con las manos constituyen el alfabeto de los sordos, pero hay muchas otras expresiones y gestos menos formalizados que persisten como una especie de lenguaje popular. Los gestos y las expresiones en la danza y el teatro reciben otros nombres y se consideran arte.
El gesto, la expresión, el lenguaje escrito y la simbolización están todas al alcance del lego. Pero las artes visuales, los oficios, el diseño industrial, la fotografía, la pintura, la escultura y la arquitectura requieren practicantes con adiestramiento especial y un talento adecuado. Cada medio visual no sólo tiene unos elementos estructurales propios sino también una metodología única para la aplicación de decisiones compositivas y la utilización de técnicas en su conceptualización y formalización. La comprensión de estas fuerzas ensancha el campo de la experimentación y la interpretación tanto en lo que se refiere al autor como al espectador llevándolos a un conjunto visualmente más alfabetizado de criterios que pueden unir más estrechamente realización y significado.
En el año de 1922 el importante diseñador de libros William Addison Dwiggins acuñó el término diseño gráfico para describir sus actividades, como las de un individuo que daba orden estructural y forma visual para la comunicación impresa.
Dwiggins en su definición nos aporta conceptos como estructuración y forma visual que consideramos siguen siendo, atributos fundamentales del diseño de la comunicación visual.
Tradicionalmente se ha empleado el término de diseño gráfico, pero con el desarrollo de nuevos medios que no son solamente impresos, la actividad ha rebasado a este término, por esto considero que diseño de la comunicación visual cumple mejor con la descripción de la actividad. También instituciones como la UNAM en su Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán, están tomando este término para dar una mejor descripción de la finalidad de está actividad.
Para fines de consulta con diferentes autores tomaremos como sinónimos estos dos términos aunque ya damos por entendido que el segundo es el que consideramos que mejor describe la actual actividad profesional.
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