Espacio fluctuante y conflictivo

El espacio fluctúa cuando parece avanzan en cierto momento y retroceder en otro. Hemos ya mencionado una clase de situación fluctuante simple, cuando discutimos al principio de este capitulo el espacio positivo y negativo y las relaciones reversibles entre figura y fondo, que puede ser interpretada coma una figura vista desde arriba a una figura vista desde abajo. Ambas interpretaciones son válidas. La fluctuación espacial crea interesantes movimientos ópticos.

El espacio conflictivo es similar al espacio fluctuante, pero intrínsecamente diferente. El espacio fluctuante es ambiguo, porque no existe una forma definida con la que podamos interpretar la situación espacial, peno el espacio conflictivo aporta una situación espacial absurda, que parece imposible de interpretar, En el espacio conflictivo, sentimos que estamos mirando definidamente hacia abajo si sólo vemos una parte del diseño, o mirando definidamente hacia arriba si vemos sólo otra parte del diseño. Sin embargo, cuando el diseño es visto en su conjunto, las dos experiencias visuales están en serio conflicto entre sí y no pueden ser reconciliadas. La situación es absurda porque no existe en la realidad. Sin embargo evoca una extraña tensión visual que ofrece muchas posibilidades interesantes a los artistas y diseñadores.

Ser capaz de valorar y localizar puntos en una superficie es previo a la tarea más compleja de valorar y localizar puntos en un espacio de tres dimensiones.

Un ejercicio muy conocido pero todavía útil se basa en clavar un número de alfileres al azar en un panel poroso y realizar una transcripción cuidadosa en un dibujo de la disposición específica de los alfileres.

Lo importante es evitar cualquier juicio aproximado y previo y buscar con la mayor atención un ajuste y reajuste continuo del dibujo hasta que se consiga una transcripción satisfactoria. Si se unen los alfileres colocados con hilo blanco se producirán formas que, si el dibujo es correcto, se pueden equiparar uniendo los correspondientes puntos del dibujo; la mala colocación de cualquier punto producirá formas incongruentes.

Se puede planear un número considerable de ejercicios variados a base de formas recortadas en papel negro o marrón y colocadas sobre una hoja de papel blanco; pajillas de refresco dobladas en una secuencia de longitudes y unidas las puntas para obtener líneas rectas, formas cerradas, un trozo de alambre doblado clavado en una superficie. Se debe dedicar tanta atención a los espacios entre las formas como a las propias formas; ya hemos dicho que en una experiencia visual dinámica no hay ninguna parte del campo visual que sea inerte o negativa. En estos ejercicios de dibujo objetivo, la superficie plana en la que se han colocado los alfileres, las formas y las pajillas se sitúa verticalmente ante nosotros para realizar el dibujo; la transición a la valoración tridimensional se puede conseguir realizando nuevos dibujos de estas mismas disposiciones con la superficie plana situada horizontalmente ante nosotros, de modo que todas las relaciones y formas se vean afectadas por el ángulo de visión.

La experiencia tridimensional de lo comentado hasta ahora se puede enfocar con una limitación similar de los factores a considerar. Tomando cierto número de varillas de la misma longitud y uniéndolas por sus extremos cada vez de modo que cada una tenga el carácter de un punto en el espacio, se pueden construir varias estructuras diferentes, es decir, expandiéndose en longitud, agrupadas en torno a un centro implícito, explotando formas cúbicas o usando triángulos equiláteros.

Tomemos una varilla de madera y cortémosla en diferentes longitudes. Se fija verticalmente sobre una superficie plana, una cartulina o madera contrachapada: primero, con intervalos regulares entre las varillas (de ello resultará una distribución regular en el plano del suelo pero los extremos superiores de las varillas crearán un ritmo ondulado en el espacio); segundo, sobre otra base se colocan las verticales de una forma asimétrica que cree intervalos y proporciones satisfactorios.

Colocar verticalmente sobre una base una varilla central larga y, a partir de ella, colocar horizontalmente varillas de distintas longitudes hacia afuera en el espacio en diferentes direcciones, prestando atención al ritmo de los intervalos y las longitudes y a las figuras implícitas en los puntos finales de las varillas. Se podría empezar otra construcción pegando dos láminas de cartulina pequeñas en ángulos rectos y otros pares de hojas similares pegadas en ángulos agudos, que pueden usarse para construir una forma de "torre" vertical o una forma horizontal articulada.

Se puede curvar un trozo largo de alambre en una sucesión de curvas relacionadas; también aquí el ritmo de los intervalos y las proporciones es de la mayor importancia. Haciendo un anillo con una cierta longitud de alambre podemos conseguir nuevas formas a base de curvar o torsionar el anillo.

También se pueden construir estructuras de papel para desarrollar la sensibilidad tridimensional. Las formas más simples son relieves obtenidos cortando la hoja de papel con una cuchilla y doblando las piezas cortadas. Los relieves para explotar el uso de bandas horizontales y verticales y de formas curvadas pueden ir seguidos de estructuras "libres".

La Iuz es extraordinariamente importante en estas construcciones y debe ser considerada como una componente fundamental.

1Se pueden usar bandas de papel enrolladas en tubos delgados o dobladas a lo largo formando puntales en ángulo recto para construir estructuras, como alternativa a las varillas de madera. (También pueden ser útiles las pajillas de refresco, que se pueden insertar unas en otras para aumentar la longitud o doblarlas en el ángulo deseado.)

Con arcilla o yeso se pueden hacer fácilmente formas simples rectangulares, cúspides cóncavas o convexas, formas esféricas, columnas cilíndricas y cubos para relacionarlos entre sí de modo que parezcan incrementar la energía inherente a cada forma usada.

Pronto nos damos cuenta de que no existe una cualidad absoluta de tamaño, forma, color o brillo, longitud o anchura, porque cada unidad visual está influenciada por su entorno óptico y por las interrelaciones que están operando en ella. Por ejemplo, dos líneas paralelas de longitud exactamente igual se ven totalmente diferentes en longitud y rectitud cuando se relacionan con un haz de líneas radiantes con ángulos divergentes. O cambiemos las interrelaciones de la figura cambiando el campo óptico (el fondo) y la unidad visual también parecerá cambiar. Estas fuerzas dinámicas operan incluso dentro de la propia unidad inicial, lo que puede demostrarse girando el cuadrado sobre su centro y contrastándolo con otras marcas.
Como tendemos a relacionar lo que vemos con nuestras reacciones corporales ante las situaciones del espacio, aunque no seamos totalmente conscientes de ello, las formas parecen caer o elevarse por factores gravitatorios, parecen abalanzarse, volar, moverse rápido o lentamente, estar atadas o libres.

Los primeros ejercicios deben tratar sobre estos factores a fin de descubrir las distintas energías que existen en los diferentes signos y formas simples; debemos seguir con un estudio de las fuerzas que devienen operativas en las diferentes agrupaciones, superposiciones e interpenetraciones de formas transparentes. Tendemos a agrupar unidades en base a la proximidad o la semejanza, es decir, dos formas situadas muy cerca una de la otra se verán juntas como un "todo" visual aunque sean distintas; pero es más fuerte la unión entre unidades similares, formas, o colores semejantes, aunque estén situadas a mayor distancia en el campo visual.

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