La palabra “forma” está repleta de ambigüedades semánticas. Es evidente que no vamos a utilizarla en el sentido de las formas diplomáticas, ni tampoco en el sentido de la forma del queso de Parma; ni la forma de madera que se mete dentro de los zapatos. Nos vamos a ocupar de las formas geométricas y de las formas orgánicas; las geométricas las conocemos todos, por haberlas visto en los manuales de geometría, y las formas orgánicas podemos hallarlas en aquellos objetos o manifestaciones naturales, como pueden ser la raíz de una planta, un nervio, una descarga eléctrica, un río, etc.
Como hemos dicho antes, el paso de las texturas a las estructuras es también una cuestión de escala; así pues, si abandonamos por un momento la referencia al ojo humano como instrumento de percepción y utilizamos otro instrumento suplementario, para ampliar algunas texturas, hasta hacer que se vea la forma de los elementos que la componen, dispondremos de todo un muestrario de formas, de las cuales, para simplificar la investigación, vamos a señalar las que son esenciales: las formas básicas, que pueden engendrar todas las demás por medio de variaciones de sus componentes.
Así pues, las formas básicas son las tres que ya conocemos: círculo, cuadrado y triángulo equilátero (no un triángulo cualquiera). Si se me permite, además de estas tres, yo quisiera añadir también una forma orgánica, que no se sabe muy bien o que es, pero con la cual se pueden hacer algunas experiencias. Al parecer, estas formas básicas, tan simples e ignoradas por la mayoría de la gente, tienen muchas características concernientes a la misma naturaleza de la forma, a los ángulos, a la curva. Quizás vale la pena explorarlas siguiendo un método que ellas mismas nos pueden sugerir. Cada una de estas formas nace de una manera distinta, tiene unas medidas interiores propias, y se comporta de una manera diferente cuando se la examina. La reunión de varias formas iguales (en contacto de lado sobre una superficie plana) produce formas a menudo distintas, nacen grupos de formas con otros caracteres, efectos negativo-positivo, imágenes dobles, imágenes ambiguas, figuras tipológicas increíbles y figuras imposibles: dibujadas de una manera perfecta y rigurosa, pero imposibles de construir.
Tropezaremos con fenómenos de crecimiento de ramificación, de descomposición y de recomposición, fugas visuales, ritmos visuales, formas neumáticas, formas en los líquidos, formas inmóviles y formas que ya llevan en sí mismas una indicación de movimiento.
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