Todas las formas lisas pueden convertirse en formas tridimensionales en el espacio ilusorio, con la sugestión de un grosor, lo que sólo requiere perspectivas suplementarias agregadas a la frontal.
Como una forma tridimensional
nunca es vista en frontalidad total, hay muchos ángulos y puntos de vista desde los que puede ser mirada y representada con convicción sobre una superficie lisa.
Existen sistemas isométricos de proyección, y otros, en la representación del volumen y de la profundidad.
También hay leyes de perspectiva, por medio de las cuales podemos describir el volumen y la profundidad con un sorprendente grado de realismo. Si tenemos que representar un cubo, que tiene seis lados iguales, que se encuentran en ángulos rectos entre si, los sistemas simples de proyección mantienen la igualdad de los lados y ángulos hasta cierto grado pero la perspectiva que nos da una imagen más convincente es la que muestra como desiguales a los elementos iguales.
Cuando debe representarse a una serie de cubos, con uno detrás de otro, los diversos sistemas de proyección no demuestran la disminución en el tamaño de los cubos, pero la perspectiva aporta esa disminución gradual de tamaño.
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